domingo, 29 de noviembre de 2009

Mirar a través de las manos

Mirar a través de las manos es un proyecto multidisciplinario (Lenguajes artísticos y comunicacionales, Lengua y literatura, Música, Formación Ética y Ciudadana) que se desprende del trabajo de investigación realizado, y como una propuesta para trabajar el arte en las escuelas abordado desde la integración del “otro” diferente a mi.
Se apuntó a que la escuela sea generadora de conocimientos, de integración, de valores, generando espacios para la revertir la mirada de los alumnos y sensibilizarlos a estar más cerca de aquellos que son diferentes a ellos.
Preguntas disparadoras del proyecto ¿Pueden aquellos impedidos o disminuidos visuales ser capaces de hacer, disfrutar, entender el arte plástico visual?
Abordar este proyecto a través del arte nos da la pauta de que es totalmente interdisciplinario y que es posible abrir nuevos desafíos para generar una conciencia integradora y repensar el trabajo en las aulas donde se presentan muchas diversidades.
Sabemos que el arte es una vía de comunicación, de afianzamiento de lazos, de integración y fundamentalmente enriquecedor, que nos posibilita la resignificación de valores positivos, arraigados en un fin noble y compartido.
Participantes del proyecto.

En la institución:
-alumnos de 3 er año de la E.E.M.P.I. N° 3007 –Fighiera.
-Personas no videntes.
-Comunidad educativa.
-Abierto a toda la comunidad.




Vinculación del proyecto con la comunidad donde se inserta la escuela y a la sociedad.
Es un proyecto de investigación-acción, en forma solidaria. Teniendo en cuenta que en la provincia, no se contempla propuestas que acerque a los invidentes al arte plástico-visual, un objetivo es elevar el proyecto a nivel departamental y provincial con el fin de desarrollar programas específicos a partir de las necesidades previamente expuestas, para que realmente al arte lo disfrutemos todos y aprendamos a que todos nuestros sentidos están implicados en el disfrute de una obra artística sea cual fuere su disciplina.

Investigación realizada
En el proceso de investigación que llevamos a cabo con los alumnos pudimos comprobar la escacez en nuestra cultura para ocuparnos de estos temas.
El pionero en trabajar con un proyecto sustentado por artistas plásticos y profesionales idóneos fue el Museo Sívori, proponen una serie de actividades para discapacitados visuales, con actividades específicas para que los no videntes disfruten y descubran y además son espacios abiertos a la comunidad. Posteriormente el Museo Malba comienza una exposición con visita guiada bajo el nombre de “mirar con manos, oídos y olfato”, basado en el arte del siglo xx, elegidos con un criterio según la capacidad de transmitir, como distintos planos y aristas fácilmente palpables y que permitan encontrar proporciones al tocar el cuerpo de la obra ( versiones en yeso de esculturas, obras impregnadas de aromas, como la madera, para que ellos imaginen), algunas piezas que se sacan y se ponen o con distintos relieves y materiales que permiten variantes en las experimentaciones, todo confluye en lo táctil, texturas, tridimensión, sonidos y aromas.

El gran desafío fue por qué no implementar los relieves, las texturas los olores, en la bidimensión y en este acertijo nos embarcamos hacia nuestro proyecto y actividades.
Actividades previas.
Buscamos información a cerca de cómo perciben lo disminuidos visuales o los no invidentes, a través de distintos medios como internet, artículos de periódicos, revistas etc. Nos fuimos acercando al mundo de lo táctil, lo olfativo, lo sonoro y las texturas.
El primer paso fue ponernos en lugar del otro, intentar saber cómo sienten, cómo vivencian, si hay temor, impresión, distintos sentimientos, emociones y vivencias encontradas. Acercarnos al mundo de imágenes de los ciegos y finalmente experimentar si nosotros los videntes estaríamos en un mundo de oscuridad cómo nos sentiríamos, de qué herramientas nos valdríamos para insertarnos en la sociedad.

Solamente fueron sus manos, y los sonidos de la música y de las voces de sus compañeros, quienes respondían las preguntas que les hacían a modo de poder acercarse a lo que el cuadro transmitía. Cuando se agotaron las preguntas, creyendo que habían acertado lo que contenía el cuadro, se quitaron las vendas de sus ojos y comprobaron con sorpresa que su acercamiento en la mayoría fue lejano, que esas imágenes mentales de los objetos que estaban en el cuadro, eran diferentes a lo que luego en realidad pudieron ver con sus ojos.
Nos dimos cuenta que el no vidente tiene un mundo de imágenes propias, que podemos lograr que toquen , imaginen, huelan, pero nunca acercarnos a la veracidad de una obra cuando la contemplamos con nuestros propios ojos.
La experiencia valió la pena, en algunos les gustó más su propio cuadro mental que el que tenían enfrente.

En este momento no podían describir la pintura sino solamente las texturas, se guiaban por sus compañeros para poder avanzar, como en el caso anterior, pero llegaron más rápidamente a descifrar lo que contenía la obra, porque era más sencilla.

El arte háptico fue el tercer momento.

Poder vivenciar texturas, asociar experiencias, descubrir materiales, disfrutar de lo suave, lo áspero, lo rugoso, lo blando, sentir temor por lo que no podían ver, por los materiales que tocaban dentro de esas cajas oscuras, algunos húmedos, otros ásperos, los olores, perfumes, que salían de las cajas, las piedras que algunas contenían lo asociaban con las flores, la naturaleza, o animales que les impresionaban. El miedo por no poder ver y tener que tocar sin que nadie los guíe fue otro momento del trabajo que los llevó a interiorizarse de la realidad del no vidente.

Experimentaron el arte háptico en obras que eran de sus compañeros y conocidas por ellos, descubrieron que si no hay alguien que guíe sobre lo que tocamos, al no estar familiarizados con la obra, entraban en la incertidumbre y la desilusión.
Esto es por que los invidentes no tienen acceso diario a obra, lo cual dificulta un aprendizaje a lo cotidiano y el poder descubrir inclusive aquello que nunca han visto a través del arte.

Otro momento fue el proceso de armado de las producciones que le siguieron a las actividades expuestas. Les sugerí información sobre artistas con trayectoria innovadora y comprometida con la sociedad y que además aplicaran en su arte materiales varios como Pablo Suárez, el grupo Mondongo, Antonio Berni y Nicola Costantino. Luego de haberlos conocido a todos, nos inclinamos por el grupo mondongo por la gran variedad de materiales que ellos aplicaban en sus obras. De las actividades previas realizadas con los alumnos concluimos que los trabajos debían ser sencillos, con texturas y relieves, el desafío fue hacer trabajos en la bidimensión.

Proceso de armado

Durante este proceso los alumnos trabajaron en grupo, compartiendo el material, experimentando, creando, descubriendo de manera cooperativa, utilizaron pasta de papel para lograr el mayor relieve posible para posibilitar el arte háptico.
Incorporando texturas orgánicas como cáscaras de huevo, arroz, lentejas, polenta, y otras como piedras, gemas de vidrio, lanas, hilos, enduído plástico etc.

La consigna de trabajo era realizar composiciones plásticas simples que posibiliten y faciliten el reconocimiento y descubrimiento de las formas a través de los sentidos.

















































Trabajos sobre la canción “la vida no vale nada”

Los alumnos escucharon, analizaron e interpretaron la canción “La vida no vale nada” cantada por Carina Spina, imaginaron, crearon, disfrutaron, comprendieron y posteriomente lo plasmaron en soporte de cartón y con técnica mixta recrearon imágenes. En esta instancia no importaba el relieve, la finalidad consistió en que ellos el día que Carina nos visitara le contarían lo que a cada uno le significó la letra de la canción y su interpretación.


¿La vida no vale nada?

La explicación de los trabajos fue en presencia de Carina, dicho momento sirvió para la reflexión y la emoción. Luego Carina cantó a capela la canción y los alumnos la acompañaron con palmas y estribillos.

Al final de la entrevista y de compartir los trabajos realizados, las vivencias, las dudas, los miedos, los alumnos demostraron su emotividad queriéndose retratar con ella y pidiéndole que vuelva porque les gustaría seguir con este proyecto.

El proyecto dejó puertas abiertas para poder continuarlo, forjando lazos de verdadera integración, compromiso, solidaridad, respeto, cooperación y un profundo respeto por los que son “diferentes a mí”, en una sociedad cada vez más individualista, crear conciencia es necesario para sembrar la esperanza de un mundo solidario e integrador.

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